dilluns, 13 de juny de 2011

trece

Eres tan genial, ¿eh? Tus vestidos, tu camiseta a rayas, tus cosas. Las uñas de rojo, la cerveza. El pelito corto, tus gafas de nerd. Tu cámara molongui con fotos color sepia o tonalidad verdosa. La angustia existencial plasmada en frases de autores que ni siquiera conoces. Tu vida y la música con la que la acompañas: indie y rock alternativo, claro, que tú eres muy moderna. Las zapatillas rojas, el cigarro de después del café. El tío que te tiras, muy rubio, por cierto. Sí, tan genial y parecida a cualquier tía de veintipocos años, que me entran arcadas cada vez que te encuentro por los pasillos de ese edificio antiguo, sin agua en las fuentes, donde en cada metro cuadrado hay sesenta clones que se creen igual de exclusivas que tú. Haznos un favor a todos o al menos a mí, va. Piérdete.

dilluns, 6 de juny de 2011

19


Qué casualidad, ayer la vi. Y yo que pensaba que ya habría desaparecido en combate. Que no sería de extrañar, vaya; su extremismo absurdo siempre la ha caracterizado. Pero bueno, que la vi. Rubia como siempre, estúpida como nunca. Vaqueritos estrechos y una camiseta azulona que, por cierto, elegí yo. Cómo no, le encantaba ir de compras conmigo.

Le temblaba el pulso, le crujían los huesos y el único momento en que se puso amable fue para pedirme dinero. Que no llevo suelto, dijo. Y que me lo devolvería, claro. Pero se fue. Se largó con la cabeza agachada, sin brillo en los ojos y sin sonrisa.

- Él es como todos, se quejó.




Y tú como ninguna y no te lo crees, idiota.