dimarts, 3 de maig de 2011

ha vuelto a ocurrir


Que suene el teléfono tres veces, descolgarlo a la cuarta y que seas tú. Oírte reír al otro lado del auricular porque sabías de sobra que si insistías un poco, acabaría cediendo. Que no me preguntes a qué ha venido esta huída cobarde y sólo quieras invitarme a la cerveza que te debo. No me apetece explicarte que hoy no ha sido un buen día, que la he echado de menos y que eso jode, jode mucho. Por eso tocas el timbre, te abro y me abro. He traído chuches, dices, de las rojas. Pues claro, de cuáles si no.

Entonces, aparece de nuevo la piscina, tus amigos, mis bikinis y el beso. Ring, ring, son las ocho. Buenos días, princesa.

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