dimecres, 2 de març de 2011

Naranja

Llegas, te sientas y hablas. Hablas, hablas y hablas sin parar. Como si llevaras media vida esperando este momento. No te reconozco y, sin embargo, no has cambiado: sigues llevando ese horrible color que tanto odio y al que siempre has considerado tu favorito. Dices que deberías haberme hecho caso el primer día; que siempre tuve razón. No te escucho, ¿no te das cuenta? Estoy pensando que lo único que sigue igual en esta mesa, es mi pelo sin peinar. No entiendo bien qué hago aquí. Sigo dándole vueltas al color de tu camiseta y a la cosa esa extraña que te estás bebiendo. ¿Ves? No has cambiado. Tus muecas y gestos demuestran debilidad. Casi tanta como la que siento cuando estoy sin ropa delante de él. Porque creo que nunca antes me había sentido tan frágil y quebradiza como en esos momentos. Pero me hago la fuerte, ¿sabes? Exactamente igual que ahora, entre tanto ruido y palabras sin sentido. Ahora dirijo yo, ahora tú te largas. Lo siento, llegaste 7 meses tarde.

2 comentaris:

  1. "No te escucho, ¿no te das cuenta? Estoy pensando que lo único que sigue igual en esta mesa, es mi pelo sin peinar."

    <3

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